Las cicatrices pueden presentar cambios de textura, pigmentación, relieve o elasticidad. Los sistemas láser permiten diseñar tratamientos dirigidos a determinadas características de la cicatriz y de la piel.
El tipo de tecnología, la intensidad y el número de sesiones dependen del origen, antigüedad, profundidad y localización de la cicatriz.
El objetivo es mejorar progresivamente su apariencia dentro de las posibilidades reales de cada caso, con evaluación dermatológica y seguimiento.
La evaluación es el primer paso.
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La indicación, número de sesiones, cuidados y resultados esperables dependen de las características individuales.

